Charla Sobre Reforma Laboral
Este Martes 22 de Octubre, en el Salón Auditorio que la UOM Seccional San Martín tiene en la calle 18 de Diciembre, el Cro. Carlos Tomada, ex Ministro de Trabajo y Legislador Porteño por Unidad Ciudadana nos brindó una charla en referencia a los proyectos de "Reforma Laboral" que se vienen trabajando desde el gobierno de Cambiemos. A la charla asistieron nuestro Secretario General, el Cro. Osvaldo Lovato, el Cro. Abel Furlán, Diputado Nacional y Secretario de Organización de la UOMRA, miembros de la Comisión Directiva, delegados y representantes de la UOM Seccional San Martín.
"Lo que importa es cuidar el trabajo, hay que volver a poner como tema central el poder adquisitivo y entender la importancia de revertir el retroceso que se ha dado estos últimos cuatro años. La pérdida de la capacidad adquisitiva de los salarios, de las asignaciones y de las jubilaciones es, conjuntamente con el otro gran tema, el tema de la flexibilización laboral, la clave de acá al futuro." decía Tomada.
El Cro. Furlán nos brindó su apreciación señalando que "es muy importante para los trabajadores que el tema de la reforma laboral se debata, se discuta, y no sea impuesto, cómo se pretende, desde el gobierno nacional."
Finalmente, nuestro Secretario General, el Cro. Osvaldo Lovato, expresó "frente a la posibilidad de que una ley de flexibilización laboral sea planteada, es necesario que tanto la Comisión Directiva como los delegados estén atentos y se dio la posibilidad de que el Dr. Tomada nos diese esta charla y aportase claridad a la situación real que hay que enfrentar."
Agradecemos a los presentes y dejamos imágenes de la charla.
Tercer mandato Presidencial del General Perón
El tercer mandato del General Juan Domingo Perón comenzó el 12 de octubre de 1973, se cumplen hoy 46 años.
Había sido electo Presidente con el 62 % de los votos, el 23 de Septiembre de 1973.
Lamentablemente tuvo demasiado poco tiempo para solucionar los enormes problemas en que estaba sumida la patria. Su tercera presidencia finalizó el 1º de julio de 1974, día en el que falleció.
Este gran hombre, seguramente sabiendo que su salud era frágil debió aceptar tamaña responsabilidad debido al profundo compromiso que le había dado el pueblo que tanto amaba. Así lo indican las palabras pronunciadas en el discurso que pronunció el 12 de octubre de 1973, desde los balcones de la Casa de Gobierno, frente a su pueblo. Habían transcurrido dolorosos 18 años. (El anterior discurso del Teniente General Perón frente a la multitud reunida en la Plaza de Mayo, había sido pronunciado el 31 de agosto de 1955.)
Hoy compartimos aquí parte de sus palabras, precisamente las que parecen pronunciadas para el momento actual.
[…]“Por ello, para mí la presente circunstancia en que estoy frente a ese pueblo, que siento tan profundamente en mi corazón, es un acicate para dedicarle hasta el último aliento para servirle, y pedirle que me ayude; para pedirle a ese pueblo que me ayude a defender esa responsabilidad manteniéndose en paz, unido y solidario, cumpliendo cada argentino la misión que recibirá para la grandeza de la Patria y la felicidad del pueblo.”
[…] “Es precisamente esa profunda fe que tengo en el pueblo de la Patria la que me ha impulsado a aceptar la responsabilidad de conducir al país. Y en ello espero que todos los argentinos, de cualquier matiz político que sean, comprendan que en la paz que podamos mantener y en el trabajo fecundo que debemos realizar, está precisamente ese destino que tenemos la obligación de defender.”
“Por eso a todos los argentinos, y especialmente a los peronistas, les exhorto a que pongamos desde mañana mismo toda nuestra actividad al servicio de la reconstrucción de nuestra Patria, para que desaparezcan las necesidades primarias que todavía pueden observarse a lo largo y a lo ancho de ella.”
También reproducimos aquí parte del discurso de Juan Domingo Perón ante la Asamblea Legislativa el 1º de Mayo de 1974
[…]“En una ocasión solemne como ésta, ante un Congreso reunido en idéntica oportunidad a la de hoy, hace exactamente veinte años, dije al pueblo argentino dirigiéndome a sus representantes: “Nunca me he sentido otra cosa que un hombre demasiado humilde al servicio de una causa siempre demasiado grande para mí, y no hubiese aceptado nunca mi destino si no fuera porque siempre me decidió el apoyo cordial de nuestro pueblo”.
[…] “La doctrina fue adoptada primero por los trabajadores. “Yo los elegí para dejar en ellos la semilla”. “Lo acabo de expresar: ¡Ellos fueron mis hombres!”. “Elegí a los humildes; ya entonces había alcanzado a comprender que solamente los humildes podían salvar a los humildes”.
[…] “Recuerdo que, cuando me despedía de la Secretaría de Trabajo y previsión el 10 de octubre de 1945, entregué a ellos todos mis ideales, diciéndoles más o menos, estas mismas palabras: “No se vence con violencia: se vence con inteligencia y organización”…
[…]”Es un verdadero milagro el que podamos ahora dialogar y discrepar entre nosotros, pensar de diferente manera y estimar como válidas distintas soluciones, habiendo llegado a la conclusión de que por encima de los desencuentros, nos pertenece por igual la suerte de la Patria, en la que está contenida la suerte de cada uno de nosotros, en su presente porvenir.”
[…] “Ha comenzado de este modo el tiempo en que para un argentino no hay nada mejor que otro argentino.”
Estas palabras de Perón siguen siendo la guía y la bandera del pueblo trabajador justicialista que ¡ SIEMPRE lo tiene PRESENTE!
Nacimiento del General Perón
En una casona ubicada en Lobos, por aquel entonces un pueblo de la Provincia de Buenos Aires, doña Juana Salvadora Sosa Toledo dio a luz a un niño al que llamó Juan Domingo, en homenaje a sus dos abuelos: Juan Irineo Sosa (padre de la madre) y Dominga Dutey (madre del padre). Oficialmente fue el 8 de octubre de 1895, hace 124 años.
El papá del recién nacido era Mario Perón, dueño de una pequeña producción agrícola-ganadera. Don Mario tenía 23 años cuando conoció a quien sería su esposa Juana. Entonces ella tenía 17 y al decir de Perón era una “criolla con todas las de la ley”, que como muchos paisanos llevaba en sus venas una mezcla brava de sangre indígena y española.
El futuro líder del pueblo trabajador vivió como muchos chicos del campo, una sana infancia montando a caballo, jugando y corriendo libremente, en un clima familiar de respeto y cariño.
Para fines de siglo la situación económica de los Perón se puso muy difícil y don Mario decidió ir a trabajar a la Patagonia. La estancia ovejera a la que se trasladaron estaba localizada al noroeste de Río Gallegos, Santa Cruz. La economía familiar tampoco prosperaba en ese clima tan hostil, que además perjudicaba la salud de los chicos con fríos extremos muy prolongados. Así fue que decidieron mudarse a Chubut cuyo clima era un poco más benévolo.
Fue en esos años en que las dificultades eran mayores, cuando se destacó la importancia del rol que ocupaba Doña Juana en el seno familiar. Su especial don para las curaciones domésticas, que la llevó a ejercer como comadrona, sus destrezas de criolla que podía montar hábilmente a caballo para acompañar a su compañero en las tareas rurales, y a sus hijos en sus cabalgatas, se ven reflejadas en lo que su hijo, ya mayor, decía de ella: -“Mi vida ha tenido un principio. Ese principio ha sido mi madre (…) verdadera jefa de la casa y también “el paño de lágrimas y la confidente”. (…) “Esa suerte de matriarcado ejercido sin formulismo, pero bastante efectivo, provocaba respeto pero también cariño”.
Foto de Juan Domingo Perón de niño. A la derecha con su mamá y su hermano Mario Avelino.
En 1904, cuando Juan Domingo tenía 9 años, los papás decidieron enviarlo junto a su hermano, a casa de su abuela paterna Dominga Dutey, para que comenzaran su educación formal en Buenos Aires. Durante el ciclo escolar vivían en la gran ciudad capital y solo volvían con sus padres durante las vacaciones de verano. En 1907 Juan Domingo comenzó a estudiar en el Colegio Politécnico y ya con 15 años ingresó al Colegio Militar de la Nación.
La suya fue una infancia de paisajes provincianos, de grandes espacios abiertos y de vida rural. Seguramente esas vivencias han quedado grabadas en su memoria emocional y deben haber influenciado su espíritu, su formación cultural y sus ideales nacionales. Simplemente era un verdadero criollo, un hombre del interior profundo que llegó a comprender como ningún otro las necesidades de su gente y el momento histórico que le tocaba protagonizar.
Sin dudas fue el más genuino intérprete del pueblo digno y trabajador, y también su mejor canal para lograr que se respetaran y se legalizaran sus derechos. Con Perón el movimiento obrero logró tener un rol preponderante en la política y la economía de nuestro país, y por primera vez tuvo poder de decisión.
Hoy su figura se agiganta en un presente difícil para el movimiento obrero y para todo el pueblo argentino. Su nombre sigue latiendo en el corazón de los trabajadores como una llama que alienta la esperanza y la fe de alcanzar un futuro mejor.











